Normalmente, cuando escuchamos música, estamos acostumbrados a percibir melodías y armonías que se conjugan entre sí, es decir que hay una relación acústica entre los sonidos que lo percibimos como agradable así como la percepción de los instrumentos musicales que tienen un timbre definido y son construidos para cerar las armonías deseadas.
En la acusmática, el receptor es puesto a prueba a retar a sus oídos con fuentes sonoras no generadas por instrumentos naturales, sino que la fuente viene de mismos objetos con cualidades sonoras, los materiales para la
composición pueden incluir sonidos derivados de instrumentos musicales,
voz, sonidos generados electrónicamente/digitalemnte, audio manipulado
usando procesadores de efectos, así como efectos de sonido y grabaciones
de campo.
La música es producida con la ayuda de herramientas tecnológicas musicales, tales como grabadoras digitales, procesadores digitales de señal y estaciones de trabajo de audio digital. Usando esta tecnología muchos materiales sonoros pueden ser combinados, yuxtapuestos y transformados en cualquier manera concebible.
La composición de la
música acusmática tiene al sonido acusmático como foco central de la
obra, se pueden usar otro tipo de instrumentaciones tanto tradicionales
como experimentales para crear la melodía, la armonía, el ritmo y la
métrica para componer los elementos musicales pero siempre en primer
plano se pondrá la fuente acusmática para presentar el timbre y
espectro.
El arte acusmático a ganado importancia en obras contemporaneas ya que hay debates donde no se le considera música sino apreciación de sonidos, donde a veces nos adentramos en un mundo donde escuchamos sonidos que podemos interpretar de cierta forma dándole un significado propio (ya que no conocemos la fuente ni vemos el objeto que lo genera).
Los recuersos de la acusmática pueden ser tanto sonidos reconocibles que significan algo concretamente, como la grabación de sonidos de la naturaleza o sonido que hace un automóvil al encender su motor, como elementos generados y moldeados por computadora, sonidos que jamás han existido, nacidos del alcance tecnológico del artista como lo es la síntesis y procesamiento de señales y sonidos.
En la práctica podemos escuchar esta variante de la música en recitales en vivo o acompañando otras ejecutantes artísticas como en el teatro, conciertos, exposiciones de arte, ambientación o como música con un fin en especial.
Uno como escucha, puede resultar complejo el apreciar estas variantes de la música, más sin un contexto que nos lleve de la mano con la obra, pero esto es lo que hace el arte en ciertas ocasiones, probarnos, sacarnos de nuestra zona de comfort, retarnos a nuevas fronteras para percibir sentimientos o ideas a las que no teníamos alcance previos a la obra.
«El ocultamiento de las causas no resulta de una imperfección técnica, ni es un proceso de variación ocasional: se vuelve una condición previa, un posicionamiento deliberado en condición del sujeto. Es hacia él, entonces, la pregunta gira sobre: "¿Qué estoy escuchando?, ¿que está escuchando exactamente?" en el sentido de que uno le pide al sujeto describir su percepción como tal y no las referencias externas del sonido que percibe.»
-Pierre Schaeffer, The Treatise on Musical Objects.
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